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10.1.08

Clara Rojas y Consuelo González cuentan su experiencia después de ser liberadas


Clara Rojas cuenta que la guerrilla no les informaba nada, “nos enterábamos de todo por radio. En un momento la guerrilla me dijo que mi mamá iba a hablar, que estuviera pendiente. Ahí es cuando entendemos que algo pasa. Jocosamente le digo a Consuelo que nos van a liberar, pero cuando nos anuncian que nos van a liberar junto a Emmanuel nos embargó la felicidad. El día siguiente no nos dicen nada, y el 20 de diciembre en horas de la mañana, nos dicen que nos alistemos y que nos vamos, comenzamos a caminar por la selva. Este período es muy difícil, porque no sabes lo que está pasando, lo que se puede percibir es el nerviosismo de ellos por la presencia del ejército”.
Describió el nacimiento de Emmanuel como “una bendición de Dios en condiciones muy difíciles”. Describió que al enterarse que estaba embarazada, aún estaba con el resto del grupo de secuestrados de su aldea, entre ellos Ingrid Betancourt, Consuelo González y los estadounidenses. Más adelante la aislaron del grupo para esperar el momento del parto en un “cambuche”, en la misma aldea.
“Guardaba la esperanza de que me sacaran antes del parto”, afirmó Rojas, pero señaló que cuando comenzaron las contracciones avisaron a los guerrilleros y, dadas las condiciones, decidieron hacerle una cesárea.
“Cuando me levante el niño había nacido. Es el momento más feliz, llena de alegría por poder abrazar a mi niño, es un sentimiento hermosísimo, combinado a la angustia de estar en ese terreno”, narró la ex candidata a la vicepresidencia de Colombia.
En unos meses la reunieron nuevamente con el grupo de secuestrados y después los movilizan en grupo “por motivos de seguridad”. En un punto deciden separarlos y desde ese momento no vio más a Ingrid Betancourt.

En enero de 2005 Emmanuel comenzó a enfermarse, “estaba malito del brazo, de dio leishmaniasis y deciden llevárselo para que se recuperara. Dije que se lo enviaran a mi mamá por la Cruz Roja, pero no supe nada de él hasta el 31 de diciembre”, señaló Rojas. “El encuentro con Emmanuel, será en muy pocos días, la idea es volver tan pronto se pueda a Colombia” continuó.
“La noticia de Emmanuel me cayó por sorpresa. Cuando las Farc sacan el comunicado reconociendo que el gobierno tiene al niño, yo me siento muy feliz”, afirmó.
Sobre el padre del niño, Clara Rojas afirmó no saber si el guerrillero sabe que Emmanuel es su hijo ni si está vivo o no.

Por su parte, Consuelo González describió que la mayoría de los secuestrados viven encadenados. "Es algo doloroso y creo que es la única parte del mundo donde ocurre", indicó que para realizar todo tipo de actividades como comer, o bañarse deben hacerlos encadenados y guardar en una maleta que llevan en la espalda. "Cuando se van a dormir, amarran la cadena de un palo seco".
Explicó que los movían permanentemente hacia campamentos o sitios que los guerrilleros llamaban "cárceles del pueblo" donde dormían en tablas, plásticos o hamacas.
Consuelo González, describió que les entregaban una dotación cada dos meses con elementos de aseo pero los guerrilleros indicaban en qué momento ir al baño o al "chonto", como llaman las letrinas.
Pero lo más dramático, según el relato de ella, es que no hay posibilidades de una atención médica. Explicó que tres veces enfermó de paludismo y dos leishmaniasis que tuvo que resolver con la droga que le suministraba la guerilla.
Por eso dijo que hay que hacer todo lo posible para que puedan recuperar la libertad, por lo que indicó que el presidente Hugo Chávez puede jugar un papel fundamental.
"Hay que entender que no es una intromisión, sino que se debe hacer por razones humanitarias", señaló.
"No le perdonaría a Colombia que no se haga nada". "Tenemos que hacer lo que sea, los medios nos tienen que ayudar" y agregó que "es una tragedia que no podemos hacer a un lado".
En su amplio diálogo narró que el nacimiento de su nieta María Juliana se convirtió en el "aliciente para sobrevivir" al drama del secuestro, después de la muerte de su esposo cuando sintió que "todo se le derrumbaba".
Relató que se enteró de la noticia del deceso de su esposo, Jairo Perdomo, por un mensaje que le envió su hija Patricia Elena. "Me llamó un 6 de enero y me avisó que el "negro" había muerto, pero me dijo que estuviera tranquila porque no había sufrido".
RAM